QUE NO VEAMOS ALGO NO SIGNIFICA QUE NO EXISTA.
QUIZÁS SIMPLEMENTE NECESITAMOS APRENDER A MIRAR DESDE OTRA PERSPECTIVA.

Cuando aparece un dolor lumbar, lo habitual es centrar toda nuestra atención en esa zona: la lumbar duele, así que buscamos qué ocurre en la lumbar.
Pero ¿y si te propusiéramos otra mirada?
El cuerpo no funciona como un conjunto de piezas independientes. Todo está relacionado. La forma en la que nos movemos, cómo utilizamos nuestro cuerpo en el día a día, cómo masticamos, cómo mordemos, cómo gestionamos la tensión o incluso cómo apoyamos los pies pueden formar parte de una red de relaciones que influye en nuestra postura y en la manera en la que aparece o se mantiene un dolor.
LA RELACIÓN ENTRE LA BOCA, LA POSTURA Y LA ZONA LUMBAR
Nuestra estructura orofacial y, en particular, la articulación temporomandibular (ATM), están integradas dentro de un sistema de conexiones neurológicas y musculares mucho más amplio.
Entre estas conexiones encontramos la vía trigémino-cervical, una de las vías de relación dentro del sistema nervioso que ayuda a comprender cómo determinadas modificaciones en la región orofacial pueden relacionarse con la zona cervical y con el resto del cuerpo.
Por eso, aspectos como la tensión mandibular, la forma de masticar o determinadas modificaciones orofaciales pueden tener repercusiones sobre nuestra postura, nuestra manera de caminar y la forma en la que colocamos y apoyamos los pies.
Y si cambia nuestra manera de organizar el movimiento, también puede cambiar cómo distribuimos las cargas a lo largo de la columna.
Por eso, ante un dolor lumbar, quizá la pregunta no debería ser únicamente:
“¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN MI LUMBAR?”
TAMBIÉN PODEMOS PREGUNTARNOS:
“¿A TRAVÉS DE QUÉ MECANISMOS HA LLEGADO MI CUERPO HASTA AQUÍ?”
TU CUERPO ESTÁ CONSTANTEMENTE RELACIONÁNDOSE

El organismo dispone de múltiples vías de comunicación y regulación.
Un cambio en una zona puede modificar la manera en la que otras estructuras se organizan y responden.
Por eso, cuando valoramos un dolor, es importante no observar únicamente el lugar donde aparece el síntoma, sino intentar comprender a la persona como un conjunto.
Algunas preguntas que pueden ayudarnos a ampliar la mirada:
• ¿Has estado más tenso o tensa últimamente?
• ¿Notas que aprietas más la mandíbula?
• ¿Cómo estás durmiendo?
• ¿Cómo está tu zona cervical?
• ¿Cómo está tu zona lumbar?
• ¿Has observado algún cambio en tu forma de caminar?
• ¿Cómo estás colocando y apoyando los pies?
• ¿Has experimentado algún cambio en tu pisada?
LA IMPORTANCIA DE TU HISTORIA
Incluso nuestra historia puede aportar información importante. Una intervención o lesión en los miembros inferiores durante la infancia, un cambio en la pisada o una modificación en nuestra manera de movernos pueden formar parte de una cadena de adaptaciones que afecte a otras regiones del cuerpo.
No significa que exista una única causa ni que todo dolor lumbar tenga su origen en la mandíbula o en los pies. Significa que merece la pena mirar más allá del lugar donde aparece el dolor.
NO BUSQUES SOLAMENTE DÓNDE DUELE. BUSCA CÓMO SE RELACIONA.
El dolor es una señal, pero comprenderlo requiere observar el conjunto.
La mandíbula, la región cervical, la postura, la marcha, los pies, el descanso y la forma en la que gestionamos la tensión son algunos de los elementos que pueden formar parte de esa compleja red de relaciones del organismo.
Por eso, ante un dolor lumbar que persiste o que no termina de encontrar una explicación, no te conformes únicamente con tratar la zona que duele.
Intenta comprender qué mecanismos pueden estar participando.
PORQUE TU CUERPO NO FUNCIONA POR PIEZAS SUELTAS.
TODO FORMA PARTE DE UN MISMO SISTEMA.
Y precisamente por eso, en el Centro Bioneural Integrativo apostamos por una valoración global: mirar a la persona en conjunto para intentar comprender las relaciones que pueden estar detrás de su síntoma.
Centro Bio Neural Integrativo – Dra. Miriam Naranjo