Durante mucho tiempo hemos estudiado el cerebro y el aparato digestivo como si fueran sistemas independientes. Sin embargo, existe una comunicación bidireccional entre ambos, conocida como eje intestino-cerebro.
AdemƔs, el intestino alberga billones de microorganismos que constituyen la microbiota intestinal. Estos microorganismos intervienen en funciones importantes como:
La fermentación de fibras y la producción de Ôcidos grasos de cadena corta.
La regulación y maduración del sistema inmunitario.
El mantenimiento de la barrera intestinal.
El metabolismo de determinados nutrientes y compuestos bioactivos.
La producción de metabolitos que pueden participar en la comunicación intestino-cerebro.
Cuando se altera este ecosistema intestinal, pueden producirse cambios en las seƱales inmunológicas, metabólicas y nerviosas. La investigación estudia cómo estos cambios pueden relacionarse con la salud emocional, aunque todavĆa no podemos afirmar que una disbiosis sea, por sĆ sola, la causa de un trastorno de ansiedad.
El nervio vago: una vĆa de comunicación entre el intestino y el cerebro
Cuando vivimos situaciones de tensión sostenida, el equilibrio del sistema nervioso autónomo puede modificarse. Esto puede repercutir en la motilidad intestinal, la sensibilidad visceral y las secreciones digestivas.
Por eso, algunas personas presentan simultÔneamente ansiedad, distensión abdominal, estreñimiento, diarrea o sensación de nudo en el estómago.
Ante una situación estresante, nuestro organismo activa distintos mecanismos de adaptación, entre ellos el eje hipotĆ”lamo-hipófisis-suprarrenal. Este sistema participa en la liberación de cortisol, una hormona necesaria para afrontar situaciones de demanda fĆsica y emocional.
SĆndrome de intestino irritable y preocupación persistente.
SueƱo poco reparador junto con molestias gastrointestinales.
Hipersensibilidad visceral, nÔuseas o sensación de plenitud asociadas a situaciones emocionales.
La presencia de estos sĆntomas no confirma una disbiosis ni demuestra que el intestino sea el origen de la ansiedad. SĆ indica que conviene realizar una valoración clĆnica completa.
¿Cómo podemos abordar el eje intestino-cerebro desde la medicina integrativa?
Un abordaje integral contempla la salud digestiva, el sistema nervioso, los hƔbitos de vida y el contexto emocional de la persona.
Alimentación y microbiota
Una alimentación variada, rica en fibra vegetal y adaptada a la tolerancia individual puede favorecer la diversidad y las funciones de la microbiota. Los alimentos fermentados pueden ser útiles en determinados casos, aunque no son adecuados para todas las personas.
SueƱo y ritmos circadianos
Mantener horarios regulares y dormir lo suficiente contribuye a una mejor regulación emocional y metabólica.
Movimiento y ejercicio fĆsico
La actividad fĆsica habitual puede ayudar a mejorar los sĆntomas de ansiedad, el descanso y distintas funciones digestivas.
Cuando existen sĆntomas persistentes, conviene valorar posibles trastornos digestivos, alteraciones nutricionales, enfermedades tiroideas, efectos de medicamentos y otras causas que puedan contribuir al cuadro clĆnico. En personas con ansiedad clĆnicamente significativa, las intervenciones sobre el estilo de vida pueden complementar, pero no sustituir, los tratamientos psicológicos o farmacológicos cuando estĆ”n indicados.
Una mirada mÔs amplia: no tratamos órganos aislados, tratamos personas
Desde la medicina integrativa y reguladora entendemos que el organismo funciona mediante redes de comunicación. El intestino, el cerebro, el sistema inmunitario y el sistema nervioso autónomo participan en procesos interdependientes.
Nuestro objetivo es realizar una valoración individualizada, identificar posibles factores que contribuyen a los sĆntomas y acompaƱar al paciente mediante intervenciones adaptadas a sus necesidades.
La salud emocional y la salud digestiva no son dos historias separadas: son partes de una misma persona.
Dra. Miriam Naranjo Alonso Ā· Medicina Integrativa y Reguladora Centro Bioneural Integrativo Ā· Gran Canaria
Se estÔn estudiando determinadas cepas y formulaciones, pero los resultados disponibles son variables. No hay un probiótico universal recomendado para tratar la ansiedad. La elección de suplementos debe individualizarse y consultarse con un profesional sanitario.
Cryan JF y colaboradores. The Microbiota-Gut-Brain Axis. Physiological Reviews, 2019.
Morais LH y colaboradores. The gut microbiota-brain axis in behaviour and brain disorders. Nature Reviews Microbiology, 2021.
Foster JA y colaboradores. Stress & the gut-brain axis: Regulation by the microbiome. Neurobiology of Stress, 2017.
Mayer EA y colaboradores. Gut/brain axis and the microbiota. Journal of Clinical Investigation, 2015.
Estas referencias ofrecen fundamentos cientĆficos generales. La evidencia clĆnica sobre intervenciones especĆficas para la ansiedad sigue evolucionando. Se recomienda comprobar los datos bibliogrĆ”ficos y aƱadir enlaces DOI o enlaces editoriales antes de publicar.
Centro Bio Neural Integrativo ā Dra. Miriam Naranjo